MERKABAH, el vehículo de la Consciencia

 
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MERKABAH: El Vehículo de la Consciencia y la Libertad

 

 

 

En el sistema de complementariedad el tetraedro es complemento de sí mismo. Es la fuerza que lleva la dirección del propósito hacia donde queramos llevarla. Es el fuego iluminador y la linterna del arquetipo del Ermitaño. En su complementariedad nace la estrella tetraédrica de la conciencia que complementa los opuestos y los integra en el complemento. El merkabah o vehículo de luz (Del sumerio, mer: vehículo, ka: cuerpo vital, bah: alma) es la base de complementariedad tetraédrica. Un tetraedro mira hacia abajo, recordándonos nuestros vehículos del ego para transitar esta experiencia humana: nuestro cuerpo físico/etérico y sus necesidades instintivas, nuestro cuerpo emocional y sus necesidades sentimentales, nuestro cuerpo mental y sus necesidades cognitivas. Nos recuerda cómo debemos honrar nuestra vida en el plano material. Cómo nunca debemos de dejar de lado las invitaciones de la vida terrena. Trasformar nuestra visión de las necesidades básicas en bellas expresiones de un espíritu invitado a experimentar una vida humana.

Con la misma amorosa mirada, el tetraedro mirando hacia arriba nos invita a la reflexión profunda, al mundo de los significados. A transmutar lo que mis sentidos observan y transfigurar esa visión en el Sentido profundo del "para qué" estoy aquí. El tetraedro hacia arriba nos invita a transmutar la mirada, a conectarnos con un mundo sutil, espiritual y profundo. Nos invita a alzar la mirada a los trascendente sin dejar de lado lo terrenal. Cuando ambas miradas se colocan en su perfecta posición, ambos tetraedros cumplen su misión perfecta y la geometría de la estrella tetraédrica comienza a iluminar la vida del iniciado: la estrella de su propia alma se hace presente. Es el sol del eterno amanecer de las antiguas tradiciones. La estrella de Belén, la estrella del arcano 17 del Tarot, la comprensión Superior de la vida.


La estrella tetraédrica es el misterioso campo electromagnético que nos rodea cuando este comienza a despertar las funciones latentes del ser humano original. Este campo nos contiene y puede llegar a conformar un carruaje interdimensional llamado MERKABAH. Las tradiciones egipcias, kabalísticas y sumerias nos hablan de esta conformación del campo, donde los diferentes cuerpos sutiles que conforman nuestra unidad, llámese campo físico/etérico, campo emocional , mental y así sucesivamente, comienzan a formar cada uno de ellos diferentes merkabahs, uno embonado dentro de otro, y que comienzan a girar en forma contra rotatoria entre cada uno de ellos. La vibración de esta rotación genera una elevación de frecuencia que permite en última instancia acceder a planos dimensionales de forma consciente. En las viejas tradiciones el Humano Original, Namlu u para los Sumerios, Adam Kadmon para las tradiciones kabalistas poseía inherentemente este merkabah activo. Su mente despierta, sus 12 capas de ADN conectadas y su interconexión consciente con la Fuente, lo convertían en el patrón perfecto de lo que consideramos "humano". La actual raza humana es solo una triste reducción de estos patrones que se han ido perdiendo en este experimento tan peculiar que ha sido la vida en este planeta. Si bien el despertar de la consciencia es un acto profundo de comunión y de reflexión con respecto a lo que somos, el merkabah es una herramienta que nos ayuda a este despertar inminente. Usar su estructura es evocar el viejo recuerdo de lo original en nuestro ser. Por eso quizás que ha sido utilizado en los viejos tratados de alquimia, en las estructuras geométricas de los chakras, especialmente en anahata o cuarto chakra, donde vemos la "estrella de David" como una herramienta bidimensional de consciencia.