Poética de la Sanación: La Visión de Síntesis

 

“Buscar la síntesis es activar el láser de coherencia, que es el verdadero cincel de la consciencia. Este único instrumento terapéutico despeja lo sobrante y des-cubre al sanador poeta que yace en nuestro interior”.

Al igual que el poeta, el verdadero sanador no nace , ni se hace, se descubre. Su trabajo, como el de cualquier otro ser humano en esta vida es descubrir quién yace bajo la estructura de sus paradigmas. La verdadera poética es ir sacando las capas de información incoherente que lo recubren y que ocultan al “poeta sanador” que subyace en lo profundo. 
El poeta sanador no se hace, porque su creación no depende e la cantidad de información que posea. Nos pasamos eternidades aprendiendo técnicas de sanación, visitando unas y otras escuelas que nunca terminan de ponerse de acuerdo entre ellas. En este mar de datos, cada cual nos vende su imagen como la poseedora de la verdad última. Como enfermos desesperados por encontrar la panacea, nuestra psiquis busca el sustento de tal y cual maestro o gurú. Ciegos ante los dogmas, comenzamos a imitar de la mejor manera al maestro, exigiéndole protocolos perfectos para llegar a lo que nuestra mente cree que es la maestría. 
Por otro lado, hay quien cree que el sanador se nace, como si fuera un producto de un regalo genético. Fruto de un linaje de “elegidos”, esta visión nos encierra en un destino inexorable y definitivo. Esta visión simplista nos hace volver una y otra vez a repetir la adicción de sentirnos menos, condenando nuestro infinito caudal creativo a la sombra de alguien que el destino quiso que fuera un sanador innato.
Pero la verdad es otra. No hay que agregar nada a la obra ya alcanzada. La sanación es un arte. Es el arte de descubrir un aspecto de nosotros que yace dormido en nuestro interior, y es exactamente eso, descubrir, sacar los que nos cubre, como el escultor renacentista, descubrir lo no esencial que obstruye la expresión de nuestra verdadera esencia sanadora.
Luego de años imitando nos damos cuenta que toda sanación es un acto innegablemente irrepetible, ya que es la conexión del sanador con un espacio/tiempo único y con una persona única que es su cliente. El acto de sanar es conectarnos y dejar fluir al sanador que llevamos dentro.
Muchos buscan protocolos de sanación cuando lo único que se puede entregar son pautas. Pautas precisas que son fruto de años de acción, síntesis y reflexión. Pero el acto ritual es en sí irrepetible. Porque es un acto poético ritual de sanación donde las almas de un grupo se unen al alero del corazón. 
La Síntesis en sanación, de este modo, es un arte que conlleva una aparente paradoja. Por un lado, enseña contenidos precisos, un orden, que debemos conocer, y por otro lado, evita otorgar protocolos rígidos que vuelven al acto sanador creativo, una estructura excesivamente mental y jerarquizada. Recordemos que el verdadero arte consiste en conectarse con el corazón. La mente puede afectar el campo cuántico, pero su creación sigue regida por el mundo de la dualidad. Allí donde impuso orden , generó desorden en otro lugar. Donde generó salud, creará enfermedad por otro lado. Sólo desde el orden del corazón nuestro efecto sobre el campo cuántico se vuelve ordenante para todos los actores de la vida. En el corazón se neutraliza la dualidad. Desde este punto vital, recordamos lo aprendido y fluimos con el presente. En el no tiempo del presente quedamos absortos y entusiasmados. Este es el instante estético y ético de sanar en presente. 
El arte del sanador entonces, no es sólo el de adquirir muchos conocimientos, sino que el de poder sintetizar esos conocimientos en su corazón. 
Des-cubrir al sanador, es desprenderse de lo no esencial. El material entrópico incoherente. El exceso de información que no nos ayuda a nuestro trabajo de auto descubrimiento y esto nos solo se hace meditando, cosa esencial en el camino terapéutico, si no que se co ayuda con el sistemático encuentro de lo que sabemos, en una santa síntesis interior. Sabemos que sabemos, pero no sabemos que lo que sabemos es Uno.
Al analogizar lo que sabemos, descubrimos mayores relaciones coherentes entre cosas aparentemente distantes. Las ideas se correlacionan por sus semejanzas y lo distante se acerca y se fusiona. Este es el láser de coherencia sintética, el verdadero cincel de la consciencia que despeja lo sobrante y des-cubre al sanador poeta.
Algún día, todas las cosas se sintetizarán en Una. Entonces sanaremos con una geometría, un color, un sonido, una palabra o una mirada, desde el silencio del corazón. Y descubriremos que todas las cosas en su diversidad solo están ahí para servir al Ser.
La silla espera para que se siente el Ser, la ventana espera para transiluminar al Ser, el lápiz espera danzar para expresar al Ser, las manos esperan tocar al Ser, y el corazón espera dar eco a la música del Ser. Esta es la multidimensionalidad a la cual estamos llamados a reconocer en nosotros. Todo es proyección del Ser, porque en sí es la multiplicidad de su coherencia. Desde la síntesis podemos descubrir quienes somos. 
Considerar que el sanador se hace o se nace, es seguir poniendo en algo externo la responsabilidad de despertar a lo que somos. Es seguir negando nuestro propio y verdadero trabajo aquí en la Tierra. Descubrirnos es volver a tomar la responsabilidad del despertar en nuestras manos.

¿Estás dispuesto a unir todas las cosas en ti? 
Entonces comenzarás a volver tu mirada al corazón de las cosas, tu propio corazón.

Juan Pablo Uribe Aubel
Director Escuela Biosíntesis